miércoles, 26 de agosto de 2020

THREWITJANE & SONS, LAS MERMELADAS DE TREVIJANO E HIJOS QUE HICIERON HISTORIA


Hasta que Conservas Trevijano e Hijos las fabricó de forma industrial, la mermelada en España en el s. XIX era un producto de confitería o de importación.  Su catálogo, era impresionante por la variedad de su oferta, pero sus inicios, no fueron fáciles y tuvo que ingeniárselas para  popularizar en España su consumo. (VER POST. 'Conservas Trevijano')

Esta tarjeta de 1933 nos ofrece la normalidad del consumo de mermelada como un alimento popular,  pero a finales del s. XIX era  novedoso.


DE LA MERMELADA INGLESA CON NARANJAS DE SEVILLA, A LA MERMELADA ESPAÑOLA CON ETIQUETA INGLESA.


La Casa Real Británica desde el s. XVIII consumía la tradicional mermelada de naranjas amargas hecha con la fruta traída desde Sevilla. Un siglo después, gracias a Conservas Trevijano e Hijos, se dio un paso cualitativo importante, exportando la mermelada española elaborada de forma industrial.

Todo ello fue posible gracias a tres avances en la tecnología de los alimentos  que lo hicieron posible: 
1) El invento de Nicolás Appert que dio paso a la industria conservera 2) El descubrimiento de las pectinas (1828) de Henri Braconnot, que permitía fabricar las mermeladas casi de cualquier fruto añadiendo zumo de manzana que contenía pectinas. 3) La obtención de azúcar blanco a través de la remolacha que hizo que este dulce fuera accesible a la población y dejara de ser elitista y escaso.

Pero a pesar, del reconocimiento que disfrutaban por entonces estas confituras comerciales en el extranjero, era un producto, en gran medida desconocido en nuestro país donde tuvo en sus inicios reticencias para su consumo por desconfianza y poco prestigio de la industria nacional.







UNA ESTRATEGIA DE VENTAS


Así, vistas las dificultades, Conservas Trevijano e Hijos optó como estrategia de venta, comercializar también en  España su mermelada con etiqueta en inglés para introducirse  en un mercado español más elitista acostumbrado a los productos extranjeros considerados de mayor calidad.

Esta presentación gozó de gran éxito, de tal manera, que muy pronto (1901) inscribió en el registro de patentes y marcas su nombre traducido de Threvitjanes & Sons y su marca "Fresh fruit jam" que también se exportaba (ver imagen superior).

Años después, superadas  las reticencia iniciales esta conservera registró la etiqueta en español.  Quizás influyó, que en la prensa del Reino Unido en 1905 (ver recorte final) se llega a acusar a Conservas Trevijano e Hijos de intentar hacerlas pasar como inglesas para atraer a clientes que buscaban las originales de ese país.  

También hay que citar que Trevijano comercializó a lo largo del tiempo otras marcas  de mermeladas también con bastante éxito como las que se pueden ver en el catálogo de 1915 "Providencia", que era especial para colegios y comunidades y  "T. Ruiz - Clavijo".


LAS CONSERVAS TREVIJANO CON ETIQUETA EN INGLÉS, ¿UNA CUESTIÓN DE PATRIOTISMO?
 
En la España finisecular, donde la baja estima propiciaba que se viera mejor y se tomaba como modelo todo lo que provenía del extranjero, Trevijano e Hijos era un ejemplo del trabajo bien hecho y una excepción al desaliento general. 

Así, podemos leer sorprendentemente en el libro 'Por Francia y por Suiza: apuntes de viaje de Federico Santander Ruiz' (1912) una sorprendente comparación de esta fábrica de conservas con las ilustres figuras de Benavente, Quintero o la Pardo Bazán.  Trevijano e Hijos para el citado autor se convertía en un ejemplo de la "necesidad que había en España de mayor patriotismo que reconociera los méritos propios de los que gozaba el país, incluidos los industriales".
Del libro: 
"¡Creamos! Creamos no en nosotros sino en los demás; creamos en el esfuerzo colectivo y ¿Cómo han de triunfar los que de antemano se declaran vencidos; los que sólo creen en su debilidad, en su impotencia?
Si después de Sedán Francia se ha rehecho; a pesar de su política suicida vive, y vive rica, próspera y respetada, es porque ha creído en sí misma... El desprecio al sistemático desdén por todo lo de casa, ese desdén que se revela en estos tres hechos diferentes recordados entre cien: que Trevijano tenga que poner etiqueta inglesa a sus exquisitas mermeladas; que Benavente y los Quintero tengan éxitos clamorosos en Italia con obras que no gustaron al estrenarse en España, y la condesa de Pardo Bazán reciba homenajes de admiración de la América del Sur y vea que en la América del Norte ponen su nombre a varios ateneos y sociedades de cultura..." 

 

RECORTE DE PRENSA 1905 'EAST ANGLIAN DAILY TIMES': El éxito de C. Trevijano no pasa desapercibido, y su estrategia de ventas, tampoco.  Son años en los que se empieza a crear los registros de marcas para proteger los nombres comerciales de las diferentes industrias nacionales. Y así, algunos periódicos ingleses se hacen eco de la confusión que despierta la marca riojana con las mermeladas británicas.


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