miércoles, 26 de octubre de 2022

LA FÁBRICA DE HILADOS Y TEJIDOS MARÍN LACOSTE DE ENCISO, LA ÚLTIMA HUELLA DEL ESPLENDOR TEXTIL RIOJANO EN EL ALTO CIDACOS




Después de cientos de años de actividad de la industria textil en los pueblos del Alto Cidacos, sólo queda el silencio...




El olvido ahoga más que un pantano y no produce luz, ni riega los campos ni quita la sed...

La canción Cartas a Lucinio de Labordeta, en la que se nos relata las consecuencias del pantano como un mundo ahogado bajo el agua que hace desaparecer la memoria y la historia de sus gentes parece también escrita para Enciso.

En estas tierras muy pronto, nadie recordará que en sus aguas además del pueblo de las Ruedas de Enciso estaba el molino de los Gil, la central eléctrica de Manuel Ruiz que fue una de las primeras de La Rioja, la acreditada fábrica de hilados de los Gutiérrez que vendía en Francia sus manufacturas a principios de s. XX, ni tampoco, las ruinas de lavaderos, batanes y otros desconocidos talleres que se encontraban a medio camino entre la presa y Enciso. 

Cuando el olvido no es agua...

Pero, no solo el embalse ha hecho desaparecer el patrimonio industrial, si así fuera tendríamos excusa, lo peor es el olvido vestido de silencio y vacío. En todo el Alto Cidacos, como en tantos otros lugares, el abandono y la falta de iniciativas para la protección de los diferentes patrimonios consienten las ruinas de la memoria. Todavía no hemos asimilado que un bien cultural es un bien económico.

Hoy, en esta encrucijada se encuentra la
 fábrica de Hilados y Tejidos Marín-Lacoste que es mucho más que una historia personal, es un epílogo de la importante industria textil lanera riojana.

Ya quedan lejos los tiempos del Catastro de Marqués de la Ensenada (1752) en los que el tejido de la lana fue una actividad de importancia en más de 80 municipios de las sierras y valles riojanos. También parece lejano 1861, en ese año concluye Ojeda Miguel en [La agonía de la actividad textil pañera en La Rioja y Cameros (1850-1915)] que, como consecuencia de la industrialización y otros factores, solo había presencia de esta actividad en 13 poblaciones, todas ellas de las sierras.

Hoy, la globalización, la postindustrialización anunció en el año 2019 el cierre de la última fábrica textil de Enciso. LA ÚLTIMA DEL ALTO CIDACOS Y UNA DE LAS ÚLTIMAS DE LA RIOJA.

Cuando el olvido es presencia y oportunidad.

Ahora es el momento de decidir, si queremos conservar esta cápsula del tiempo como testigo y memoria del pasado o esperar, como otras veces, que el edifico se arruine y las máquinas sean achatarradas para años después interpretar el pasado en los papeles y en bonitos paneles explicativos.

Yo, soy de los afortunados que he tenido la suerte de visitarla, y de disfrutarla gracias a que durante décadas la familia Marín – Lacoste la han conservado con mucho trabajo y cariño. He sentido emoción al trasladarme a un mundo que no conocía y a otra época.

MUCHAS GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE LO HICIERON POSIBLE.

¿Las industrias del Alto Cidacos se extinguirán sin dejar huella...?


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